domingo, 7 de febrero de 2010

El hombre desalmado





El fenómeno religioso a lo largo de la historia ha cooperado con la sociedad para ofrecer una visión diversa del mundo que nos rodea; tal es así que las religiones han mostrado y enseñado a la sociedad la existencia de otro mundo distinto al que contemplamos, y tocamos. Me refiero al mundo espiritual y con él, a la existencia de acontecimientos, lugares, cosas, actitudes o personas que nos acercan hacia esa otra realidad, hacia el mundo de lo neumático. Frente a esto, el mundo ateo propone que todo lo que existe es contable y palpable, y por tanto tiene un valor relativo, es decir, el que se le ha querido dar en cada momento por un grupo social; así tanto a los lugares, como a las cosas, los acontecimientos, e incluso a las mismas personas tiene un valor relativo. Hoy por ejemplo para el mundo ateo esta mal vista la tala de árboles, o la muerte de animales, algo que hasta hace tan solo cincuenta años era muy bien visto por este grupo social.

Pues bien, a pesar de los muchos, e incluso graves errores que se han perpetrado a lo largo de la historia por el hecho religioso, seria no solo torpe, sino estulto, no valorar como muy positiva la existencia del cristianismo, y su aportación, no solo en el sentido cultural, político, económico, social, idiomático, científico, e incluso demográfico –pues millones de hombres, incluso usted y yo, no existiríamos en la actualidad si desde la Iglesia Católica no se hubieran apoyado y promovido la vida–, etc.; así también entre otras muchas circunstancias, no existirían los domingos como días festivos, etc. Por tanto la sociedad en la que vivimos seria imposible de imaginar sin la aportación cristiana.

Sin embargo, en estos últimos años en todo el mundo se está dando un proceso diverso: estamos asistiendo a la persecución de lo religioso, y este hecho se está llevando a cabo de un modo enfático y radical en España; se tacha a lo católico no solo de antiguo o retrogrado, sino incluso como pérfido y ruin. Esta difamación publica del hecho católico esta siendo orquestada desde posiciones fundamentalmente de izquierdas, aunque también desde la derecha, pero fundamentalmente desde las filas de la masonería con la intención de crear una nueva sociedad irreligiosa y anti-tea, promoviendo desde el gobierno leyes totalitarias como la legalización del aborto libre, la obligatoriedad de la asignatura de E.p.c., o la próxima “Ley de libertad religiosa” que someterá cualquier actividad religiosa a la tutela del poder político del momento, etc.

Pues bien, este proceso tiene sin lugar a dudas la finalidad –no solo separar la fe y la razón que durante miles de años han convivido juntas– sino de destruir toda religión, y con ello a todo lo sagrado de la sociedad, tanto los lugares, los acontecimientos e incluso las personas que puedan tender un puente hacia el cielo. Según calculan los perseguidores del hecho religioso, que al conseguir finalmente eliminar a Dios, aparecerá un verdadero hombre, despojado de fantasías e ilusiones, de mitos y elucubraciones, será por tanto “el hombre nuevo”, y con él, aparecerá una nueva sociedad prospera, y pacifica, sin valorar que al matar a Dios, se destruye el amor, la misericordia y el perdón, y con ello se relativiza toda dignidad humana: ¿Un feto es acaso un hombre?; ¿Un viejo o un enfermo es tal vez un hombre? Esto se pregunta hoy nuestra enferma sociedad.

Por todo lo expuesto anteriormente, hoy más que nunca es necesario que todos los hombres de buena voluntad, ya sean religiosos o ateos, agnósticos, socialistas, liberales, etc., valoren y sean conscientes de que al consentir la destrucción de la fe, están minando también la razón; al matar el alma, destruyen también el cuerpo; al asesinar el espíritu, solo queda carne; y con ello ciertamente aparecerá un hombre nuevo, el hombre desalmado; y con él, una sociedad enferma, una sociedad sin espíritu, una sociedad sin alma.

Andrés Marín de Pedro
Tomado literal de INFOCATOLICA
En la foto el logo de los Anti-theos.

sábado, 30 de enero de 2010

Denuncias y principios




Hace casi un año, a principios de enero de 2009, Benedicto XVI, en su discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Seda, solicitaba su máxima atención para la erradicación de las persecuciones que estaban sufriendo millones de cristianos en todo el mundo; Muy gravemente hablaba refiriéndose a la libertad religiosa: “Las discriminaciones y los graves ataques de los que han sido víctimas, el año pasado, millares de cristianos, muestran cómo la que socava la paz no es sólo la pobreza material, sino también la pobreza moral. De hecho, es en la pobreza moral, donde dichas atrocidades hunden sus raíces“.

Así mismo advirtió que en Occidente “se cultivan prejuicios u hostilidades contra los cristianos, simplemente porque, en ciertas cuestiones, su voz perturba“.

El pontífice mostró su cercanía a todos los cristianos perseguidos, y les conminó a “no perder el ánimo” ante estas pruebas, y a no dejar de “proclamar el Evangelio desde las azoteas“…

Por otro lado, pidió a los gobiernos que “las autoridades civiles y políticas se dediquen con energía a poner fin a la intolerancia y a las vejaciones contra los cristianos, que intervengan para reparar los daños causados, en particular en los lugares de culto y en las propiedades”.

También solicito al cuerpo diplomático “todas las formas que alienten por todos los medios el justo respeto hacia todas las religiones, proscribiendo de odio y de desprecio“.

En su discurso, el Obispo de Roma aludió en varias ocasiones a la cuestión de la libertad religiosa, a la que dio gran importancia dentro de la búsqueda de la paz; Ciertamente la Iglesia y los cristianos no pedimos privilegios, sino la aplicación del principio de libertad religiosa en toda su extensión, pues existe una sana laicidad, que vive y deja vivir, pues según afirmo el Papa: “Una sociedad sanamente laica no ignora la dimensión espiritual y sus valores, porque la religión no es un obstáculo, sino más bien al contrario un fundamento sólido para la construcción de una sociedad más justa y libre“.

Mientras tanto podemos observar en los países denominados más civilizados o del primer mundo un aumento de los ataques desde los poderes públicos hacia todo lo que simboliza la cultura cristiana, su moral, sus valores, etc., pues siguiendo las tesis de sectarios grupos anti-theos se busca eliminar una cultura milenaria, la cristiana, que cuenta con una historia incomparable, una tradición que rebasa cientos de generaciones, una conciencia moral y una forma de ser, de pensar y de vivir, que deberían ser defendidas por todo gobierno que se precie como Patrimonio Universal de la humanidad.

Benedicto XVI, finalmente afirmo: “En esta fase delicada de la historia de la humanidad, marcada por incertidumbres e interrogantes, muchos esperan que la Iglesia ejerza con decisión y claridad su misión evangelizadora, y su obra de promoción humana“.

Nosotros, siguiendo estas indicaciones y frente a los más diversos prejuicios u hostilidades, y sabiendo que nuestra voz perturba a una acomodada y dormida sociedad post-moderna, con total decisión y claridad, queremos realizar esta misión de modo pacífico, mostrando al mundo a través de la puesta en marcha de la cruzada cibernética “PON UNA CRUZ EN TU BLOG”, la importancia de preservar y promover la cultura cristiana, y por tanto llevamos a termino una misión evangelizadora, que frente a las discriminaciones y los graves prejuicios que se llevan a cabo desde el gobierno de España, trabajamos no solo por no perder el ánimo, sino para proclamar el “Evangelio de la Cruz” desde todas las azoteas; Y hoy sin lugar a dudas, la mayor de la azoteas del mundo secularizado es internet; Pues aqui tambien los cristianos valientemente mostraremos nuestra fe.

Andrés Marín de Pedro.

Citas textuales de Benedicto XVI tomadas literales de: (ZENIT.org).

domingo, 17 de enero de 2010

FRENTISMO





FRENTISMO

Los últimos acontecimientos acaecidos en España como consecuencia de la declaraciones gubernamentales referentes a la próxima eliminación del crucifijo de las aulas, y que tienen su precedente en la aprobación de leyes sin consenso social ni político, y en procesos tan rupturistas -con respecto a anteriores gobiernos, incluidos los socialistas de Felipe González- como la imposición de la asignatura de E.p.c., y la ley de memoria historia, entre otras, y que han tenido su reflejo en este blog,-veanse La tolerante intolerancia laica demuestran la existencia de un fenómeno social y político, que oculto a la mayoría social española, trama, prepara, organiza, dirige, persigue, denosta, ataca, e intenta crear una conciencia social radicalizada, marxista, y frentista, fracturando la sociedad en bandos, unos los ciudadanos de bien, otros a los que desde los medios de comunicación, y desde el gobierno se les persigue, y señala como cuasi cancerígenos socialmente; A saber, nos dividen entre buenos o malos, avanzados o retrógrados, socialistas o conservadores, laicos o religiosos, heterosexuales u homófobos, hijos o padres, izquierdistas o fascistas, nacionalistas o franquistas, federalistas o constitucionalistas, mujeres u hombres, gays o machistas, obreros o patronos, jóvenes o viejos, republicanos o nacionales, modernos o cavernícolas, legales o conspiranoicos, demócratas o totalitarios, tolerantes e intransigentes, ateos o clericales, pro-abortistas o carceleros, feministas o machistas, etc., en fin, según sus propias afirmaciones entre progresistas y retrogrados.

Ciertamente el gobierno está por la ruptura social, y la puesta en marcha de esta maquinaria de fracturación y desprestigio de una parte de la sociedad traerá consecuencias gravísimas a medio y largo plazo que este articulo no entrara hoy a valorar; Pero no puede dejar de hacer notar el aumento de la violencia que esta política social y rupturista ha producido ya, y anunciar la que en breve se producirá como consecuencia, en la sociedad, y a la que por su gravedad, en breve deberemos denunciar.

Lo que si voy a tratar en estas líneas es de demostrar que esa separación, esa perversa intención gubernamental de colocar en casillas separadas, y totalmente radicalizadas y excluyentes, es no solo totalmente falsa sociológicamente, sino que es en extremo malévolo e injusto encasillar a las personas dentro de unos determinados adjetivos desde el gobierno, si estos son excluyentes y despreciativos, o pueden llevar a la violencia social.

El hombre no es joven o viejo, el hombre es un proceso vital que pasa por las más diversas realidades no solo físicas y psíquicas, sino de pensamiento; La prueba es que millones de hombres a lo largo de la historia han pasado por experiencias que les han mutado no solo físicamente, sino a nivel político, religioso e incluso mental.

Veamos un ejemplo meridianamente claro en el aspecto religioso del ser humano; Han existido religiosos que en sus últimos días han renegado de su fe, y de su historia, y existen también acérrimos ateos, y anti-theos que en un momento de su historia se han convertido no solo en católicos, sino en enfervorizados evangelizadores.

¿Puede o debe el gobierno encasillar a alguno de ellos ateo o clerical, como bueno o malo?.

Ciertamente podemos afirmar lo que son en la actualidad, siempre y cuando no se promueva la violencia contra ellos, y es más, podemos y debemos denunciarlos si su actitud fuese de enfrentamiento, de radicalización, o creara odio social, como sucede con este gobierno, o con diversos grupos sociales y políticos que lo apoyan en esta cruzada rupturista y de desprestigio del resto de la sociedad, pero no podemos, ni debemos tocar a una persona que defienda sus valores sin hacer mal a nadie, ni ofender a nadie, solamente exponiendo sus ideas, y no imponiéndolas.

Pero bajemos de nuevo a la realidad, conocemos por disparatados casos como el del Sr. Jorge Vestringe que paso de pertenecer y defender la derecha más ultramontana, hasta llegar la izquierda más radicalizada por poner un ejemplo, o lo sucedido con el musulmán y subdirector del diario ‘Corriere della Sera”, Magdi Alam convertido al catolicismo y bautizado por el propio Papa después de un proceso que le llevo de musulmán a ateo, de ateo a anti-theos, y de perseguidor, a católico convencido; O el mismo Eduardo Verastegui que de pro-abortista y feminista radical, ha pasado a ser un defensor del derecho a la vida en todas sus circunstancias; Así mismo obreros izquierdistas son hoy feroces defensores de las políticas no solo económicas, sino también sociales del Partido Popular.

Pero más aun, conocemos casos de católicos socialistas que pueden votar a la derecha en las próximas elecciones como consecuencia de esta radicalización política de la sociedad; Así también de feministas que están radicalmente contra el aborto, o de constitucionalistas que votan todavía al PSOE.

Por tanto es un despropósito falso e injusto la política de ruptura social llevada a cabo por este gobierno con la ayuda de otros partidos políticos, grupos sociales y de los medios de comunicación, en su intento de partir la sociedad entre buenos y malos, porque nadie y menos aun un gobierno tiene el derecho de encasillar a ningún ciudadano, a colocarnos un apellido de por vida, a meternos en una vasija aparte diciendo este es malo, retrogrado, conservador, etc., porque no siguen nuestras indicaciones sociales, políticas o religiosas, etc., y en cambio los que los sigan y voten, esos son hombres libres, tolerantes, progresistas, demócratas, etc., en consecuencia hombres de bien.

Creo que hay unas palabras que desde la Iglesia Católica se han propuesto en todo juicio de valores y conciencia, y que deberían aplicarse de continuo no solo nuestros gobernantes, sino los violentos grupos de presión feministas, cristianofóbicos, independentistas, y radicales, que les apoyan en esta descerebrada cruzada social: “De internis, neque ecclesia”,

Que traducido al socialismo radical, rupturista y anti-theos imperante hoy seria: Acerca de la bondad o maldad de la conciencia de las personas, ni siquiera el gobierno.

Andrés Marín de Pedro.

martes, 29 de diciembre de 2009

POR LA LIBERTAD

PON UN CRUCIFIJO EN TU BLOG



Manifiesto en defensa de la libertad religiosa y de conciencia, y de la herencia cultural cristiana



A día de hoy observamos, con honda preocupación y tristeza, los intentos de un sector minoritario e intolerante –pero poderoso- de nuestra sociedad de hacer desaparecer del ámbito público cualquier tipo de manifestación de carácter religioso, en especial de naturaleza cristiana. Se intenta redefinir de esta forma el derecho a la libertad religiosa desde una postura laicista radical, pretendiendo imponer y limitar el ejercicio de dicha libertad al ámbito estrictamente privado e individual.



A nivel internacional, hace unos años pudimos constatar cómo en la redacción de la fracasada Constitución Europea se evitaba hacer cualquier mención a nuestras raíces cristianas, olvidando que éstas constituyen un elemento imprescindible para entender nuestro presente. En nuestros días, una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que la presencia de los crucifijos en las aulas constituía una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y de la libertad de religión de los alumnos.



Ya en España, en los últimos años se ha marginado la asignatura de religión y se ha instaurado la obligatoria asignatura de Educación para la Ciudadanía, con una manifiesta intención adoctrinadora e ideológica por parte del Gobierno de turno. Asimismo, desde ámbitos gubernamentales se preconiza la desaparición del espacio público de cualquier símbolo religioso (el crucifijo, la biblia, el belén, etc.,), y el control exclusivo de cualquier manifestación religiosa (procesiones, actos públicos religiosos, etc). Todo lo anterior tiene por finalidad imponer el criterio laicista del Estado como el único en todos los ámbitos, desde el judicial, hasta el educativo, el moral, e incluso el religioso. De esta forma, el gobierno de turno sería la autoridad moral de la sociedad y la instancia autorizada para determinar qué conductas son tolerantes o intolerantes, morales o inmorales, y fijar sus exclusivos valores, sin atender más que a su propia ideología, negando los valores sociales y culturales permanentes -y tantas veces comunes- del resto de la sociedad.



Sin embargo, queremos hacer notar que desde hace más de 2.000 años, el Crucifijo no sólo ha sido un símbolo exclusivo de los cristianos –para los que significa sin duda la salvación realizada por Jesús a través de su muerte y resurrección-, sino también es expresión de todos los valores que aporta la civilización occidental. Tal es así, que la cruz está reflejada en las banderas y escudos de numerosos países, regiones autonómicas españolas, distintivos de organizaciones humanitarias, en los logos de numeras empresas, incluso en símbolos de grupos profesionales.

De igual forma, constatamos que en aquellos lugares donde la cruz ha sido retirada o postergada, existe no sólo una falta de tolerancia, sino que es notoria la merma democrática, y por ello, tanto la libertad como los derechos humanos subsisten de un modo muy precario o incluso llegan a desaparecer.



Por último, como mínimo exponente de la situación actual, podemos constatar que una inmensa mayoría de la población española, ya sean creyentes o ateos, ven en la cruz un símbolo de amor, entrega, esfuerzo y solidaridad, cualidades todas ellas que destacan en diversas instituciones confesionales y no confesionales que realizan una inmensa labor humanitaria tanto en nuestro país como en los países más desfavorecidos.


Por todo lo anterior, los abajo firmantes, manifestamos lo siguiente:



1. Creemos que la libertad religiosa y de conciencia es uno de los pilares de las sociedades democráticas. Su defensa y protección constituyen una de las misiones más importantes que puede realizar un ciudadano en la sociedad actual, pues el ejercicio de dicha libertad garantiza a cada persona poder establecer los criterios que han de regir todos los aspectos de su vida (familia, educación, trabajo, etc.)


2. De igual manera, consideramos que el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, al igual que otros derechos humanos, es anterior al Estado, por tanto éste debe garantizar su protección y ejercicio sin limitaciones. Afirmamos que ninguna sociedad que renuncie a su historia, olvide sus tradiciones, consienta la destrucción de su cultura, y limite o suprima la libertad religiosa o de conciencia de sus ciudadanos, podrá subsistir en el tiempo. Así mismo, perderá su identidad y su unidad, limitando por tanto la justicia y la libertad.


3. Recordamos que dicha libertad ha sido reconocida expresamente en distintos textos y tratados internacionales.

a. En efecto, a ella se refiere la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, de 10 de diciembre de 1948 (art. 18); la posterior “Declaración sobre eliminación de todas formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o convicciones”, de 25 de noviembre de 1981, cuyo artículo 1, en su párrafo 1, indica que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de tener una religión o cualesquiera convicciones de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza”.

b. Igualmente, este derecho ha sido reconocido en el “Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales”, de 4 de noviembre de 1950 (art. 9); en la “Convención Americana de Derechos Humanos”, de 22 de noviembre de 1969 (art. 12),

c. También ha sido plasmado en la “Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea”, que ha sido incorporada al Derecho comunitario europeo por el Tratado de Lisboa, firmado el 13 de diciembre de 2007, y que ha entrado en vigor el 1 de diciembre de 2009.

d. Ya en el ámbito de España, el artículo 16 de la Constitución fija que “se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley (1). … Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones (3).

e. De igual forma, la Iglesia católica también reconoce y proclama la libertad religiosa. Así, la Declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, nos dice en su apartado 2: “Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil”.

f. También Benedicto XVI, en su discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático en enero de 2009, afirmaba que “una sociedad sanamente laica no ignora la dimensión espiritual y sus valores, porque la religión no es un obstáculo, sino más bien al contrario un fundamento sólido para la construcción de una sociedad más justa y libre”.

4. Por lo tanto, sostenemos que la presencia del crucifijo o de otros símbolos religiosos de secular tradición en España y Europa, en espacios comunes, no sólo no atenta contra nadie, ya que a nada obliga, sino que hace presente una realidad cultural e histórica que garantiza la existencia de un ámbito social de libertad de conciencia y religiosa entre los ciudadanos, expresando valores comunes y permanentes como el respeto a la dignidad de cada persona, la defensa de los más pobres y oprimidos, el compromiso por una sociedad justa, solidaria y libre, la invitación a actuar en todos los ámbitos de la vida de modo honesto y en el respeto de la legítima legalidad, así como tantos otros que deben no sólo mantenerse, sino ser puestos en valor tanto en la enseñanza, como en el resto de los ámbitos sociales.

5. Frente a los más diversos prejuicios, incomprensiones u hostilidades políticas, sociales y culturales, que intentan cambiar e imponer su restrictivo criterio a la mayoría de la sociedad, queremos expresar a través de la campaña ‘POR LA LIBERTAD: PON UN CRUCIFIJO EN TU BLOG”, la necesidad de no olvidar quiénes somos, de dónde venimos y cuales son nuestros valores.


6. Todos los aquí firmantes, creyentes o no, nos sentimos orgullosos de nuestra herencia cultural, de componente mayoritariamente cristiano, que ha dado forma a nuestra civilización occidental y a nuestras libertades. Una civilización que entronca con la democracia griega, con el derecho romano, con las tradiciones judías y cristianas, y en especial con Jesús de Nazaret, aquel hombre que con su vida, su muerte y su predicación cambió el rumbo de la historia universal, contribuyendo de modo notorio a la creación de la más bella y fructífera de todas las civilizaciones y culturas de la historia: la civilización occidental, a la que nos sentimos orgullosos de pertenecer.

7. Queremos que todos estos principios estén presentes en el ámbito educativo, para de este modo contribuir a la trasmisión de nuestros valores a la próxima generación, y conseguir, finalmente, que junto a todos nuestros conciudadanos, de cualquier nacionalidad, raza o religión, construir una sociedad más justa, más unida, más razonable, y sobre todo, más libre.



En Internet, a 28 de diciembre de 2009
UNETE EN http://ponuncrucifijo.blogspot.com/